domingo, 17 de abril de 2016

Crónica


30 de Marzo de 2016
De un acto de amor a un juicio 
 Una mujer le hizo un juicio a su vecino por romperle el balcón al intentar agasajarla con una canción de mariachis. 
  Ocurrió el Viernes a la noche, cerca de las diez, en el tercer piso de un edificio ubicado en la esquina Belgrano. Tomás Martin, un hombre de cuarenta años, preparaba una cena romántica para su vecina, la señorita Renata Antoniano. Nadie pensó  que terminaría en un desastre.
  "Todo comenzó a las 9:00" dijo un vecino del segundo piso, Marcos Arin, quien llegaba a su casa, "no pude evitar sentir ese aroma a pollo quemado que venía de la puerta de Tomás", que también lo vio entrar con un ramo de flores. Más tarde, una mujer del cuarto piso, Martina Domínguez, vio entrar al edificio a cinco hombres con sombreros mexicanos e instrumentos.
  Antes de las diez, Tomás tenía preparada la cena y a los mariachis en su departamento. Nunca había hecho una muestra de amor tan arriesgada como esta, pero él hacía todo por conquistarla. Necesitaba conseguir la atención de su vecina. Tenía todo planificado, a las diez la llamaría desde su balcón cantando con los mariachis, diez y media sería la cena y a las once le daría el ramo de flores. Así, terminarían casados y con hijos. Nada de lo que Tomás tenía en mente, sucedió.
  Cuando tuvo todo listo, a las diez salió a su balcón con los mariachis y comenzó a gritar hacía la ventana de Renata, para que saliera. Diez minutos más tarde, cuando ya se hacía insoportable para todo el edificio la voz de Tomás, la señorita salió y cerró la ventana sin decir nada, sin siquiera mirarlo. Pero el hombre era valiente y no se daba por vencido, así que no tuvo mejor idea que trepar hacía su balcón, creía que de esa forma, ella le abriría. Ordenó que empezaran a tocar los mariachis y empezó a trepar, ya que no estaban a mucha distancia.
  Lo que él no sabía era lo que le esperaba, lo que estaba arriesgando por esa mujer. Renata estaba haciendo modificaciones en su balcón, y había partes donde la baranda estaba frágil. Cuando el hombre por fin llegó, se paró y comenzó a cantar, el balcón se desmoronó. Rápidamente consiguió agarrarse de la baranda del suyo, pero el otro quedó hecho pedazos.
  Tomás Martin no sufrió daños graves. solo un par de raspones. Pero la cosa no terminó allí, ya que fue demandado por su vecina por haberle roto el balcón e intentar entrar a su departamento, La noticia  corrió rápido por el edificio ya que se convirtió en un gran escándalo, y varios vecinos testificaron que el hombre siempre trataba de acercarse a ella, y hasta parecía acoso. 
  Ahora él pensará muy bien antes de hacer una demostración de amor así de arriesgada.
  Así se encuentra el balcón de la señorita Renata después del accidente.

1 comentario:

  1. Muy bien, Lucía, pero recordá que la bajada (o el copete) van con negritas...

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