domingo, 17 de abril de 2016

Crónica


30 de Marzo de 2016
De un acto de amor a un juicio 
 Una mujer le hizo un juicio a su vecino por romperle el balcón al intentar agasajarla con una canción de mariachis. 
  Ocurrió el Viernes a la noche, cerca de las diez, en el tercer piso de un edificio ubicado en la esquina Belgrano. Tomás Martin, un hombre de cuarenta años, preparaba una cena romántica para su vecina, la señorita Renata Antoniano. Nadie pensó  que terminaría en un desastre.
  "Todo comenzó a las 9:00" dijo un vecino del segundo piso, Marcos Arin, quien llegaba a su casa, "no pude evitar sentir ese aroma a pollo quemado que venía de la puerta de Tomás", que también lo vio entrar con un ramo de flores. Más tarde, una mujer del cuarto piso, Martina Domínguez, vio entrar al edificio a cinco hombres con sombreros mexicanos e instrumentos.
  Antes de las diez, Tomás tenía preparada la cena y a los mariachis en su departamento. Nunca había hecho una muestra de amor tan arriesgada como esta, pero él hacía todo por conquistarla. Necesitaba conseguir la atención de su vecina. Tenía todo planificado, a las diez la llamaría desde su balcón cantando con los mariachis, diez y media sería la cena y a las once le daría el ramo de flores. Así, terminarían casados y con hijos. Nada de lo que Tomás tenía en mente, sucedió.
  Cuando tuvo todo listo, a las diez salió a su balcón con los mariachis y comenzó a gritar hacía la ventana de Renata, para que saliera. Diez minutos más tarde, cuando ya se hacía insoportable para todo el edificio la voz de Tomás, la señorita salió y cerró la ventana sin decir nada, sin siquiera mirarlo. Pero el hombre era valiente y no se daba por vencido, así que no tuvo mejor idea que trepar hacía su balcón, creía que de esa forma, ella le abriría. Ordenó que empezaran a tocar los mariachis y empezó a trepar, ya que no estaban a mucha distancia.
  Lo que él no sabía era lo que le esperaba, lo que estaba arriesgando por esa mujer. Renata estaba haciendo modificaciones en su balcón, y había partes donde la baranda estaba frágil. Cuando el hombre por fin llegó, se paró y comenzó a cantar, el balcón se desmoronó. Rápidamente consiguió agarrarse de la baranda del suyo, pero el otro quedó hecho pedazos.
  Tomás Martin no sufrió daños graves. solo un par de raspones. Pero la cosa no terminó allí, ya que fue demandado por su vecina por haberle roto el balcón e intentar entrar a su departamento, La noticia  corrió rápido por el edificio ya que se convirtió en un gran escándalo, y varios vecinos testificaron que el hombre siempre trataba de acercarse a ella, y hasta parecía acoso. 
  Ahora él pensará muy bien antes de hacer una demostración de amor así de arriesgada.
  Así se encuentra el balcón de la señorita Renata después del accidente.

lunes, 14 de septiembre de 2015

Postales Lejanas

Nunca más se volvió a oír de él. Así empieza esta historia.
La familia Fernández decidió mudarse a una tradicional mansión de cuentos. Enorme, con una arquitectura espléndida y muy hermosa. Pero la duda revoloteaba por sus mentes:¿Por qué nadie vivía allí? Estaba abandonada. Era una casa muy especial ya que un homicidio había sucedido y nadie nunca pudo saber quién había sido el culpable.
Luego de pasar un día muy movilizante, todos en la familia se fueron a dormir. Escogieron sus cuartos, ya que había muchos: uno para los padres y otro para el niño Manuel.
Manuel daba vueltas y vueltas, no podía dormir, De repente, se empezaron a oír pasos que provenían de la escalera. Manuel se quedó duro, no podía casi respirar del miedo, solo escuchaba su corazón  latiendo rápidamente. Intentando convencerse de que era un sueño, se quedo dormido.
Al día siguiente el pequeño encontró una postal bastante particular, con la imagen de una cuchara y un reloj que marcaba las dos de la mañana. Sin darle importancia porque no entendía la imagen, la dejo a un lado y continuó con su día.
El reloj de la antigua mansión marcaba las dos de la mañana. Ni un alma rondaba por la casa, ni un sonido se podía escuchar. Fue entonces cuando un grito se escucho desde la cocina. Manuel se despertó y bajo rápidamente a la cocina pensando que había sido su madre la que había gritado. Pero lo único que encontró fue: la cocina vacia y la postal que había encontrado es día tirada en el piso. Sin entender nada de lo que había pasado, se fue, rápidamente y asustado, adormir.
Al otro día la segunda postal apareció. Con la imagen de una bañadera y el reloj marcando las dos de la mañana.
En el medio de la noche Manuel se despertó y se dirigió el baño, La ultima postal encontrada apareció tirada en el piso. El reloj dios las dos. Una sombra oscura apareció en la bañadera. Manuel salió corriendo y se escondió en  una de las tantas habitaciones de la mansión.
Allí, encontró un diario con una nota sobre el ultimo inquilino de esa casa. Donde leyó que el  ultimo hombre que había vivido en esa casa decía que había visto algo parecido a un espirita y que le llegaban postales magias. Todos lo trataban de loco hasta que un día fue encontrado muerto en el jardín. Asutado, dejó el diario a un lado y vio que aparecieron tres nuevas postales. La imagen de una escalera, una puerta y el jardín atormentaban la inocente mente del niño. Allí escrito;"Última oportunidad".
Manuel salió corriendo, aterrorizado bajo las escaleras, sentía unas manos que tiraban de sus tobillos. Luego salió por la puerta y sintió que un aire lo atravesaba. Hasta que llegó al jardín y cayó, vencido, al suelo.
Nunca más se volvió a oír de él.

Autores: Lucía Delgado y Valentina Novo



lunes, 25 de mayo de 2015

Crónica Policial

4 de Mayo de 2015

Tragedia entre vecinos

Todo el barrio de Boedo aterrorizado por la noticia.
  Ayer, en la calle Constitución al 2900, fue asesinado un hombre de 45 años, por su vecino, alrededor de 38 años de edad, a través  de 15 cuchilladas. Todavía no sabe la causa, quedara averiguarlo en manos de la justicia.
  Fue la madrugada del 3 de Mayo cuando Damián Sánchez fue asesinado por Martín Fernández, su vecino de al lado. Damián tenia esposa y dos hijos, pero en ese momento no se encontraban con el ya que estaban de vacaciones y esa misma mañana él tenía que ir a buscarlos al aeropuerto.
  Eran las seis de la mañana cuando la señora de enfrente vio por la ventana a Martín saliendo a toda prisa de la casa de Damián. "Me pareció raro ya que era muy temprano, pero no le di tanta importancia porque sabía que eran muy amigos" dijo la señora.
  A eso de las 12   del mediodía llegaron la esposa y los hijos en un remis sin saber por qué Damián no había ido a buscarlos. Cuando entraron a la casa lo encontraron muerto en la cocina. La policía interrogo a cada uno de los vecinos, solo faltaba uno era Martín, La señora hizo su declaración y la policía lo empezó a buscar. Horas después lo encontraron escondido en otra casa, esta detenido e ira a juicio.
  "Estaban distanciados Damián y la esposa, por eso se habían ido de vacaciones" dijo otro vecino. Al parecer también justo esa noche antes, Martín había tenido una pelea fuerte con su esposa. Se cree que la causa de la muerte fue debido a eso.

martes, 25 de noviembre de 2014

El santo de mi vida

Reflexión:
A través de esta experiencia de escritura colaborativa con mis compañeros pude entender que no  es nada fácil trabajar en grupo, y menos en un cuento. Aunque hubo veces que odiaba hacer esto y no tenía ganas de seguir,  me gustó la idea de intentar hacer algo diferente.
 Al principio cuando nos dijeron con quienes íbamos a trabajar había algunas personas que no me gustaban. Pero no me importo porque tenía que intentar no podía ir a quejarme, tampoco pretendía eso, porque capas en el transcurso del cuento cambiaba de opinión. Una de esas personas me sorprendió, porque yo pensé que no iba a escribir nada y que no iba a comentar ni nada, pero al final termino siendo  distinto porque me di cuenta que es el mejor que escribe en el grupo, aunque se conectaba re poco para escribir, nos salvó en  muchas ocasiones y a él fue el que se le ocurrió la idea principal. Así que finalmente lo juzgue mal y me  equivoque con respecto a decir que no me gustaba que este en el grupo, porque termino siendo uno de los mejores.  Con respecto a la otra persona que dije que no me gustaba que este en el grupo, tuve razón, yo pensé que me iba a terminar cayendo bien como paso con el otro, pero no todo lo contario, no se conectó nunca, y no me molesto tanto eso, me molesto que ni siquiera comento nada, ni acera de la historia, ni de los personajes, nada. Hubo otras dos personas a las cuales estaba agradecida que me toque con ellas, una de las chicas yo  pensaba que iba hacer todo lo mejor, y la otra pensaba que iba hacer poco pero igualmente estaba agradecida porque era mi amiga. Finalmente la que creí que iba hacer todo, no se conectó nunca, no escribió nada, solo ayudo  con la historia, y la otra persona que creía que n iba hacer nada término ayudándome un montón. Conclusión, que juzgue a todas las personas mal excepto a una.
Con respecto a mí, yo participe mucho, pero en la mayoría de las cosa que yo participe estaban mal, lo que pasa es que a mí me encanta escribir pero no soy nada buena haciéndolo, pero igual hubo más personas que me  ayudaron mucho también. Es no enfrentaron varios conflictos, siempre eran los mismo, era la fecha de entrega y no teníamos nada, ya pasaron dos veces que lo tuve que terminar un día antes yo y con ayuda de una persona. Aunque como dije todo lo que escribí estuvo mal, y había que corregir todo, solo había que dejar el principio lo demás había que cambiarlo, así que ahí deje que lo haga otra persona y estuvo todo bien menos el final. Para el final de la historia, quedamos que lo terminara una persona para levantar la nota ya que no había hecho nada, esa persona lo hizo el final pero estaba mal, así que lo termine yo pero no sé  si está bien  o mal. M e gusto mucho hacer este trabajo, a pesar de algunos conflictos, ya que aprendí muchas  cosas  y fue muy divertido. Estaría bueno hacerlo alguna otra vez, pero intentar con otras personas.


El santo de mi vida
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Acá estoy yo, paralizado frente al astillado espejo que cuelga de un fino hilo de la punta de un clavo, ya no sé qué hacer con mi vida: el santo que tengo acá en mi casa no da señales, y la pobreza me está comiendo vivo.
   Las ofrendas que le doy al santo de la Iglesia San Ramón Nonato no dan resultado, parece que ni al santo le importa mi vida…
   Mi vida está vacía, sin familia ni amigos Lo único que me queda de mi familia es este collar de la suerte en forma de carta. Pero yo sigo teniendo fe. Soy tan desdichado que le hablo al espejo como si éste me pudiera responder. Estoy vacío, la vida no tiene sentido y estoy avizorando un futuro de miseria y de disgusto. Necesito dinero y por él soy capaz de hacer lo imposible.
   Ya estoy rendido ante mis pensamientos, todo es inútil y ya no sé qué hacer La única solución posible, aunque no la desee, es el robo. El robo es un delito, ya lo sé, pero no hay más opciones, la solución es única, otra opción no hay.
   Pensé por horas qué podía hurtar, pero no se me caía una idea: un auto, un secuestro No eran muy buenas opciones ya que llamarían mucho la atención de la policía...

   Ya es domingo. Estuve toda la noche sin dormir ni sentir el más mínimo cansancio. Como era mi costumbre, exactamente a las doce tenía que ir a la iglesia a otorgarle ofrendas al Santo.
   Salí de mi pequeña casa, hoy el día es distinto a todos los días en Tucumán, está como más ventoso y más frío,  me parece raro que haga tanto frío en mayo, ni me quiero imaginar lo que será este invierno El lugar sigue igual que siempre: con mucha basura y lleno de todo tipo de olores nauseabundos.
   No me importa el frío que tengo. Camino hacia la iglesia observando con atención el pueblo. Monteagudo para mí es una de las ciudades más lindas de Tucumán, lástima que yo vivo en este pueblo, que es uno de los más pobres de por aquí: es pequeño y  está lleno de casas precarias como la mía,  unas pegadas a las otras. No tenemos un centro grande, solo un supermercado. Sin dudas, lo más importante de lo poco que tenemos es la iglesia: San Ramón Nonato, a la cual voy todos los domingos.
   De pronto empieza a lloviznar, me quedo parado mirando cómo  el cielo se va llenando de nubes hasta quedar si una sola luz del sol. Agarro mi collar de la suerte y miro otra vez al cielo pidiendo por favor que este día sea especial, que se me ocurra algo para vivir mejor.
   Llegó a la iglesia, sigue lloviznando, me paro en la puerta y saludó amablemente al policía Juan Quiroga. Es un hombre alto y barbudo, muy creyente y siempre cuida la iglesia los domingos. Entró aliviado, afuera hace mucho frío, camino por los anchos y rojizos pasillos de la iglesia. Entonces, lo veo: gigante, majestuoso… Pienso: “Debe valer una fortuna”.
   El santo es de madera, está total e increíblemente decorado… Tengo que admitir  que, a pesar de  que vengo todos los domingos, jamás había reparado en él.
   Ya estoy de vuelta en mi casa, bueno... en este amontonamiento de chapas rotas y maderas podridas, y tengo mucho frío Pero ya conozco mi objetivo, lo único que me falta es encontrar la manera de robarlo.
   Ese santo sería mi salvador después de todo… Sé que no es el santo al que le dejo ofrendas pero al menos tendré un santo que estuvo en la iglesia. Y siento que me va ayudar, que será el que me otorgue una vida digna para un hombre de Monteagudo.
   Después de muchas horas pensando cómo iba a robar el santo, me rendí y decidí improvisar, sin tener un plan muy ingenioso. Como mañana es lunes, no creo que haya mucha gente, y creo que Juan, el policía, no trabaja los lunes… Ya me decidi, lo voy a hacer…

   Creo que son las diez de la mañana, y recién me despierto: el rayo de sol me da justo en la cara, estoy tan cómodo y calentito que casi se me olvida lo que tengo que hacer, entonces me despierto rápido y salgo.
Hoy el día no está como ayer, hoy el cielo está despejado y no hace frío, así que camino tranquilo y despreocupado.
   Ya es la hora, tengo que hacerlo, estoy en la puerta y no veo a nadie, así que decido entrar. Recorro el mismo camino que hice ayer para encontrarlo: ahí está, en el mismo lugar, observo que no haya nadie y lo agarro… Y entonces veo que detrás del santo está la limosna guardada, así que también me la llevo.
   Con las dos cosas no puedo. Decido guardar el santo abajo de mi remera pero no me entra, entonces tengo que llevar las dos cosas entre mis manos, cosa que es muy difícil. Cuando salgo, accidentalmente, se me cae el santo al piso y escucho gritos. Me doy vuelta: es Juan Quiroga, el policía. No tenía ni idea que trabajaba los lunes...          
   Entonces, levanto al santo rápidamente y empiezo a correr como puedo, intentando que no se me caiga nada… Juan jura que si no le devuelvo el santo me mata.
  
   Ya había perdido al policía cuando veo un colectivo a punto de avanzar en la  parada, me trepo rápidamente y me siento en el fondo pensando en lo ocurrido.                   Siento que la gente no hace otra cosa que mirar al santo.
   No sé qué hacer con mi vida,  solo tengo el santo y la limosna.
   Es increíble, la única vez que el dinero no me falta, no me siento bien, siento que la culpa es más pesada que el santo y la lucha por escapar de ahí.
   El autobús avanza como las horas, sin saber siquiera hacia donde me dirijo, la gente sube y baja y yo permanezco inquieto en el mismo asiento. Mi vida pasa ante mis ojos, todos mis logros y fallos, mis buenas acciones y las malas. Mi vida será diferente a partir de ahora, no tendré los problemas económicos que me venían atormentando, seré, de una manera u otra, un hombre feliz.
   El autobús avanza y me entero por el altavoz que me dirijo hacia Buenos Aires…

    Llegué hace dos horas a la terminal de Retiro y hay mucho más movimiento que en Tucumán. La gente va apurada por todos lados y me veo totalmente fuera de lugar.
Camino lentamente hacia la salida cuando un hombre me toca el hombro
   -Hola, soy Edgardo Salgado, Jefe del club de arte de Palermo.- ¿Me está hablando a mí? ¿Porque un jefe del club de arte de Palermo me hablaría a mí? La verdad no se aparenta como un jefe pero lo sigo escuchando atentamente.- Veo que llevas contigo una pieza muy interesante, ¿es tuya?
   Me quedo callado por unos segundos sin responder.-Si, la estuve haciendo en Tucumán y quería ver si tenía éxito acá en Buenos Aires.- respondí con miedo de que no me creyera ¿y si era una trampa?
   -El éxito no llega solo- me dijo - y yo te puedo ayudar. Ven a mi oficina el jueves al mediodía y discutiremos condiciones. ¿Te gusta la idea?
-Claro que sí- dije sorprendido.
   El señor se aleja y yo me quedo estático, como no soy artista y no tengo la menor idea sobre el tema no sabía qué decir en la reunión, pero sí sé que esto puede cambiar mi vida.
   Estoy durmiendo en la plaza San Martín donde me preparo para el Jueves, que será, seguramente, el día más importante de mi vida…

   Llegado ya el gran día estoy un poco nervioso, voy por la avenida Santa Fe hacia la oficina de Salgado. Transpiro mucho, debe ser producto de los nervios.
   Llego al edificio, las grandes columnas y ventanas me hacen sentir presionado pero no le doy importancia y subo al ascensor, marco el piso 35 y subo directo a su oficina con el santo entre las manos.
   Salgado me esperaba con un banquete de bienvenida, era claro que se interesaba en “mi obra”. Me invita amablemente a sentarme en su escritorio y me cuenta su propuesta, que consistía en exponer el santo en el Malba y esperar por un comprador, él se quedaría con una parte del dinero de la venta. Me pareció bien la oferta , la acepté y le entregué el santo que sería puesto inmediatamente en exposición.
Pasaron algunos días y cuando voy a la recepción del hotel me dicen que tengo una carta. La leo y es de Salgado, me está diciendo que encontró un comprador para el santo que quiere cerrar el trato lo antes posible.
   Paro un taxi en la esquina y me voy hacia el imponente edificio en el que se encuentra la oficina de Salgado. Allí marco nuevamente el piso 35 y llego a destino.
El comprador era el brasileño Paulo Da Silva, un admirador del arte religioso popular muy conocido en el mundo, a quien yo, un hombre pobre de Monteagudo, no conocía.
La oferta era clara: ofrecía un millón y medio de dólares por el santo.
   Hablo con Salgado a solas y opina que la oferta es conveniente. Él se quedaría con medio millón y yo disfrutaría del millón restante.
   La transacción se realizó sin problema alguno y cada uno retomó su vida... Ahora ya no soy un pobre tucumano, sino un millonario que puede disfrutar de su actual fortuna.
Con el tiempo me compré una casa y aprendí a manejar, conseguí importantes inversiones de las cuales podría vivir mucho tiempo.
  
   Esto ya no daba para más, ya estaba cansado de ver todo tan arreglado y perfecto. No estaba, acostumbrado a tanto lujo, tanta plata. Mi cabeza no paraba de dar vueltas, no podía dejar de torturarme. La pobre iglesia sin su santo, las personas creyentes como yo sin un santo. Fui muy egoísta.
  Comienzo a pensar que hay que darle un fin a todo esto, mañana mismo parto para Tucumán. Pensándolo bien, vivir “bien” no era para mí. Mientras hacía la valija, mi mente entraba en un vaivén de dudas, mi cabeza explotaba. Era como si tuviera dentro una pelotita rebotando, diciendo en un lado “si” y en el otro “no” continuamente.          No obstante, mi decisión era muy firme no voy a renunciar, voy a hacer lo correcto.   Diré la verdad.
 Camino hasta el Malba, pensando como será mi vida ahora que voy a decir a verdad.    Entro, saludo a todo el personal amablemente porque ya me conocían, llego a la oficina de Salgado y lo veo a él  hablando con Juan Quiroga ¿Que hace acá él? Me agacho para que no me vean e intento escuchar algo pero como soy tan tonto me caigo, haciendo un ruido enorme. Me vieron ya no sé qué hacer. Entonces salgo corriendo lo más rápido que puedo, Juan me está persiguiendo, ya no puedo  más me canse, sin embargo veo una tienda y sin pensarlo me meto. Por suerte Juan no me vio y siguió corriendo, espero unos minutos para estar seguro de que no esté salgo miro para todos lados y no veo a nadie. Con mucho miedo voy corriendo hasta mi casa.
   Dormí con mucho miedo pensando en qué estaría pasando. De la nada, tocan el timbre, abro la puerta y desgraciadamente era un policía, pero no era Juan. No sé qué hacer si correr si cerrar la puerta...
   -¡Vos no te vas a ningún lado!-me dice, intento escapar pero no puedo, y me agarro con mucha fuerza y me puso las esposas.
   Entré en una especie de trance a partir de ese instante, no recuerdo como llegué a comisaría pero ahí estaba. Sentado delante de una policía gorda, que me ametrallaba con un montón de preguntas que me aturdía. No entendía nada, contestaba automáticamente todo, no me pregunten que dije. En un momento me quedé más solo que nunca la policía se fue, pero todavía no entiendo cómo me descubrieron, yo no dije nada. Como me encantaría que mi santito estuviera acá conmigo, para sacarme de este calvario. Me puse a rezar, para que me ayude una última vez:
   -¡Dale, che ya no te pido más nada!-. Desesperado apoyé con tristeza mi cabeza en la fría mesa, esperando que algo suceda. Lo único que sucedió fue que apareció un policía. Y me explico todo, al parecer todo esto fue un plan para atraparme. Salgado era un viejo amigo de Quiroga y planearon todo esto, cuando Quiroga me vio subir al micro inmediatamente llamó  a Salgado para que vaya a retiro y para que me mienta con lo del Santo. Hicieron todo esto para ver si yo decía la verdad, pero al final les termine mintiendo a todo el mundo. Conclusión que no existe ningún Paulo Da Silva que le interese el santo, me pagaron pensando que yo no aceptaría tanta plata y diría la verdad, pero no porque soy un egoísta y mentí. El Santo ya está en la iglesia San Ramón Nonato, lo llevaron ni bien lo entregue.
  -Ahora estás condenado a 4 años de prisión, por robar el santo y por mentir sobré el robo.-me dijo el policía.
   Cuando escuche 4 años apenas intenté hablar pero perdí el conocimiento.
   Me desperté en una cama de un  hospital, me sorprendí al ver que a mi lado estaba Juan. Ahora entiendo que todo esto lo planearon para quedarse con el santo y matarme de una vez. Juan me dijo que ni bien me recupere me mandan a prisión. Esas fueron  las peores palabras en mi vida que escuché. Con eso digo todo, mi vida ahora esta arruinada por completo.


Aversano Malena - Burruchaga Ignacio - Carnecky Ramiro - Delgado Lucia - Pedernera Roció




sábado, 8 de noviembre de 2014

Un cuarto, un camino, mi lugar

Un cuarto oscuro en el que me pierdo sola,

Es un lugar para olvidar que me mentiste.

Un camino al que sigo cuando estoy triste ,

Me lo invente para sentir que me quisiste .

miércoles, 22 de octubre de 2014

El dolar exploto

10 de Octubre, 2014
El dólar exploto
Ayer en un banco en Nueva York exploto un billete de 50 dolares.
Ayer en el banco  Comarco de la ciudad de Nueva York, ocurrió un hecho muy extraño. Era un día de trabajo normal como cualquier otro, hasta que a las 17:00 empezó a sonar una alarma. Nadie sabía de dónde venía ese ruido que siguió sonando hasta las 17:17, el sonido se detuvo pero en ese momento a un hombre le exploto un billete de 50 Dolares en la mano. Nadie sabe cómo ocurrió ni por qué, ahora mismo se está buscando al culpable, aunque ya encontraron de dónde venía ese ruido:de un celular. Creen que la alarma fue para llamar la atención  de todos y después así, hacer explotar el dólar. Ahora mismo están investigando lo poco que quedó del billete y porque hicieron que explotara. ¿Querrán dejar algún mensaje?.Lo que también se sabe es que desgraciadamente falleció el señor que sujetaba el dólar  y que hay varios heridos que están siendo investigados. Todavía hay muchas preguntas sobre este hecho, que todavía no pueden ser contestadas y esperamos con ansias las respuestas.

lunes, 28 de abril de 2014

Mi infancia perdida

Me despierto muy feliz porque al fin hoy es el día en el que con mi hermana iremos al pueblo donde vivíamos cuando éramos chiquitas. Hace diez años no vamos, nos mudamos cuando teníamos doce años y ahora tengo veintidós.
  Ya estoy cambiada y estoy esperando que clara me pase a buscar. Llevo mucho tiempo esperando este día, ya que quiero ver mi casa y todo el pueblo.
 Clara maneja rápido, pero no lo bastante para mi, me pregunto cómo estará mí habitación cómo estará la plaza en la que jugaba todo el día y cómo estará todo.
 Llegamos, bajamos del auto, pero tenemos que caminar un poco para llegar a casa.
-¡Clara!¡Ana!- escucho a alguien gritar nuestros nombres, me doy vuelta, es mi vecina.
-¿No saben lo que pasó?- nos dice
-Vengan.
 Nos lleva hasta la cuadra de mi casa. Está todo el pueblo incendiado, hay bomberos por todas partes, todas la casa quemadas, mi casa destruida.
 Me pongo a llorar, perdí todo; mi casa, toda mi infancia. Todo estaba acá en este pueblo.
-¿Que pasó?- pregunto a mi vecina
- Una señora dijo que tenía un presentimiento de que algo malo le iba a pasar al pueblo y el pueblo tan asustado construyó una realidad que no existía- responde muy dolorida.
-¿Pero por que lo hicieron?- pregunta Clara.
-Tenían tanto miedo de que algo malo pasara que se fueron y quemaron sus casas. No era su intención quemar las  pero al ver tantas casa quemadas, el fuego se expandió e incendió todo el pueblo.
 No lo puedo creer todavía. En la casa no había nadie, pues ya no esta habitada, pero he perdido todo. Estoy tan triste, desearía no haber venido para no tener que ver esto.
 Ya han pasado varios días del incendio, sigo muy mal porque no pude ver mi casa. Era lo único que quería recordar; mi infancia. Aunque lo bueno es que los bomberos pudieron encontrar algunas cosas mías, es lo que me hizo sentir muy bien;saber que algo de mi infancia todavía conservo.